En 2018 trabajaba 65 horas semanales. Mi hijo me preguntó: "Papá, ¿por qué siempre estás trabajando?" No tuve respuesta.
Hoy trabajo 30 horas, gano más, y estoy presente para mi familia.
Te muestro cómo lo hice.
Humberto Inciarte
Esposo, padre y Arquitecto del Tiempo
Soy Humberto Inciarte.
Esposo de Yohe desde hace 25 años. Padre de Sebastián y Fabián.
Empecé mi primer negocio a los 16 años. Desde entonces he sido importador, vendedor en Mercadolibre, y creador de agencia de marketing digital.
Siempre supe que ganaría dinero. (De niño llegué a sembrar billetes en el jardín, esperando que crecieran... perdón, mamá 😅).
Pero en 2018, algo cambió.
"Papá, ¿por qué siempre estás trabajando?"
— Mi hijo Sebastián, con 9 años
Me quedé helado. No tuve respuesta.
En ese instante lo vi claro:
Había construido una prisión dorada. Técnicamente exitoso. Realmente atrapado.
Esa noche tomé una decisión radical:
Iba a rediseñar mi vida desde cero. Y mi negocio tendría que adaptarse a ella, no al revés.
Tardé 36 meses de prueba y error.
Invertí en mentores.
Estudié neurociencia aplicada.
Probé TODO.
Y descubrí algo que cambió todo:
Mi problema no era emocional. Era estructural.
"Gestiona tu ansiedad"
"Medita más"
"Cambia tu mentalidad"
Es como ponerle cinta adhesiva al detector de humo en lugar de apagar el incendio.
Yo no necesitaba gestionar mis síntomas.
Necesitaba arreglar la arquitectura de mi negocio.
Desarrollé un sistema de 4 pilares para rediseñar negocios:
"La claridad no es algo que encuentras, es algo que diseñas."
Vida primero. Negocio después. Diseñas tu semana ideal y el negocio se adapta.
"Tu recurso más valioso no es el tiempo, es la atención enfocada."
Eliminas el ruido. Proteges tu foco de las urgencias falsas.
"No te pagan por tu tiempo, te pagan por tu valor."
Rediseñas tu modelo de negocio. Cortas lo que no sirve. Cobras por valor, no por horas.
"No delegas tareas, delegas resultados."
Creas sistemas que trabajan por ti. Un negocio que funciona sin que tú seas el cuello de botella.
Trabajo un máximo de 30 horas semanales.
Genero más ingresos que nunca.
Ceno con mi familia casi todas las noches. Y cuando mi hijo pregunta "¿vamos a salir?", casi siempre puedo decir sí.
Disfruto mi negocio. No me consume. Me sirve.
No fue suerte. Fue un sistema.
He tenido muchos negocios. Pero este proyecto — ayudarte a recuperar el control de tu vida — es diferente. Me sale del alma.
Y también sé que existe una salida.
Mi objetivo desde adolescente ha sido simple: ser feliz. No mañana. HOY.
Y descubrí que ganar dinero no es lo más difícil.
Lo difícil es no perder ese dinero... y no perderte a ti mismo en el proceso.
No te prometo millones en días.
Un sistema probado para que liberes un mínimo de 10 horas semanales sin sacrificar tus ingresos.
Porque tu negocio debe ser una herramienta para construir la vida que deseas, no la jaula que te aprisiona.
4 minutos. Gratis. Descubre qué pilar necesita tu atención.
Esa pregunta de mi hijo lo cambió todo. Hoy, cuando me preguntan a qué me dedico, mi familia responde con orgullo: "Papá ayuda a otros emprendedores a recuperar su vida".
Y eso, para mí, vale más que cualquier cifra de facturación.